martes, 4 de marzo de 2008

Popeye, la faceta oculta






En uno de esos días de ocio que tuve en febrero y de los que ya no hay más, redescubrí en el diez a "Popeye el marino". Un poco más maduro, un poco, que a los 8 ó 9 años (época en que era uno de mis ídolos) noté en este didujo animado cierto contenido violento y un trasfondo "poco infantil". La trama del dibujito se basa en las constantes peleas de "ojo saltón"(pop-eye) con Brutus (o Bluto) quien le intenta quitar a su novia Oliva Olivo. Pero lo peor es que la chica aceituna no rechaza a Brutus sino que constantemente acepta sus ayudas, invitaciones y propuestas. Entre todo esto, Popeye debe satisfacer los gustos de Oliva y combatir a Brutus para que ella se quede con él. Oliva Olivo es uno de los personajes más siniestros que se han creado, utiliza a Popeye y a Brutus para que hagan sus tareas; la ayudan con una mudanza, limpian su casa, etc,etc, mientras ella no hace nada. Además, el marino consumidor de espinacas se somete sin quejas al dominio de su infiel mujer. He visto también que cuando Popeye es pretendido por otras mujeres, Oliva se vuelve una máquina de odio capaz de cualquier prepotencia para eliminar al rival y quedarse con su "juguete".
Todo esto es sin duda un gran peso conflictivo para los inocentes niños que miran el programa, me animo a decir incluso, que la historia de Popeye el marino es directamente responsable del mundo en que vivimos.
Lamentablemente, un gran valor del tango como lo es Popeye, responsable de que varias generaciones consuman espinaca, ejemplo del héroe escondido, luchador incansable, tiene detrás un monstruo terrible como lo es su mujer. Creo que esta es una excepción a la famosa y tantas veces repetida frase que dice que: "detrás de un gran hombre hay una gran mujer".









1 comentario:

Anónimo dijo...

veo que por más espinaca que coma siempre va a ser un golpeado