
Andrés conoció a Andrés una tarde de otoño, esas tardes sin luz que ya son noches. Lo vio pintando y se arrimó tratando de entrenar ese espíritu periodístico que tal vez un día le dé de comer. Le dijo que pintaba eso porque era un mensaje de La Biblia, se lo recitó de memoria sin que Andrés (el "periodista") entendiera nada, por lo que afirmó con la cabeza. Andrés, el pintor, siguió en lo suyo y empezó a hablar solo. Le contó que estaba en "situación de calle", que hacía eso todo el día, que le regalaban la pintura y que pertenecía a una Iglesia con un nombre que, Andrés, el que no pintaba, no llegó a entender. Mientras hablaron, Andrés se mezcló y escribió "Dios te bebendigga" de un lado de la columna, porque escribía y hablaba a la misma vez. Mientras, Andrés, el que escribía en papel, anotó su número de teléfono para dárselo a su tocayo. Andrés, ya más concentrado, escribió del otro lado de la columna: "Dios te bendiga". Hizo lo mismo por toda la ciudad.
P.D.: La semana pasada salió en Cámara Testigo un informe sobre Andrés, el que pintaba.
P.D.2:En la foto: Morgan Freeman, versión holywoodesca de Dios, no sé si te bendice...
P.D.: La semana pasada salió en Cámara Testigo un informe sobre Andrés, el que pintaba.
P.D.2:En la foto: Morgan Freeman, versión holywoodesca de Dios, no sé si te bendice...

Recuerdo -como dice Edgar Allan según la traducción- los "augustos días de otrora" cuando antes de subir el precio de los combustibles las estaciones de servicio se llenaban de gente que quería cargar sus tanques aprovechando los precios más baratos hasta último momento. Recuerdo aquellos días en que la hamburguesa con queso de Mc Donalds salía diez pesos y el cono cinco. Recuerdo con anhelo cuando el boleto salía 9 e incluso menos. Recuerdo aquellos días...augustos días de otrora...
