viernes, 29 de febrero de 2008

La garra charrúa


*precaución: no leer antes de comer, los menores de 18 deberán estar acompañados por un mayor.


La otra vuelta me tomé un bondi -vaya comienzo- y de repente un lugar tan cotidiano se transformó en un espacio de reflexión cuasi metafísica. El estimado señor guarda, personaje por demás pintoresco, me sorprendió con un arte totalmente repugnante y vomitiba pero que él, sin mucha privacidad, perfeccionaba a un nivel "profesional" (por jerarquizarlo de algún modo). Luego de dar los boletos, entre parada y parada, levantaba su mano derecha y, como el pintor prepara su mano para llevarla hacia el cuadro, él cerraba su puño y dejaba el dedo meñique estirado, mostrando su uña, asquerosamente larga y puntiaguda, que utitlizaba para sacarse la cera o la porquería que tenía guardada en el oído. Lo hizo una y otra vez...y con sus manos tan limpias seguía vendiendo los boletos a los pasajeros que subían. En ese momento me vi iluminado, cual profeta, por un rayo de sabiduría. Por supuesto -me dije- ahí está la respuesta a la gran incógnita de nuestros "filósofos del fúbol", entre ellos: Ríos, Gorzy, El Toto, y cualquiera de esos que saben de todo: política, economía, fobal, mujeres, etc, etc; esos que han alcanzado "la verdad de la milanesa". Ahí estaba, en el dedo del guarda y ante mis asombrados ojos: la garra charrúa. Aquella que tanto buscaban, la que se perdió después de Maracaná, la culpable de todos los espantos del futból uruguayo. Una vez más me baje indignado de un bondi. Esta vez no fue por los pegotines políticos que sin verguenza ponen, sino que por semejante asquerosidad y falta de respeto de un tipo que supuestamente representa un servicio público y está además trabajando frente a otras personas. Por suerte me recordó al sexto sentido uruguayo, a la famosa garra, y me pude reír un poco, porque son esas cosas que sólo hay acá y que dan, solamente, para reírse o avergonzarse.

viernes, 1 de febrero de 2008

Una vez más...


Lectores: Os saludo. Lamento mi larga ausencia casi tanto como ustedes, y doy mis justificadas disculpas. Estuve largo tiempo alejado de la " Interné" por uno u otro motivo: vacaciones, seminarios, vacaciones, congresos de hamsterología, caminatas lunares, etc, etc. Pero vuelvo. No con grandes reflexiones filosóficas -como alguna vez prometí- sino que con un par de comentarios de otra de esas grandes series noventeras que prácticamente me obligan a escribir. Esta vez me refiero a "El Renegado", con Lorenzo Lamas como Reno Rains (o como se escriba).

Reno es un ex-policía que por delatar a unos "soplones" debe abandonarlo todo: su trabajo su casa, esposa, perro, hijo y gato para convertirse en un caza recompensas. Recorre las rutas en su moto y combate el mal, venciéndolo capítulo a capítulo. Lo pintoresco de esta serial es que tiene la misma estructura en uno y otro capítulo: 1ero) el problema -chica secuestrada, vieja asesinada o parecidos, 2ndo) llaman a "El Renegado", 3 ero) a los diez minutos de serial parece que el Renegado soluciona todo con un par de patadas pero es capturado por "los malos", 4to) Reno, con la ayuda de su amigo (el medio indio - medio policía) y la rubia de sabios diálogos, logra vencer a los villanos y enseñarnos el camino del bien y la justicia. 5to) EL renegado parte en su moto para encontrar un nuevo reto.

La serial brilla por lo patética que es. Pésimas actuaciones, diálogos forzados e historias para nada reales. No sé por qué pero en los momentos de "mayor tensión" exploto de risa... arruino sin compasión momentos muy bien logrados.

Si ya hicieron suficientes crucigramas, releyeron suficientes revistas viejas e intentaron solucionar algún que otro sudoku, les recomiendo mirar " El renegado", va de lunes a viernes por el diez a las 13:30; uno más de los programas que los canales uruguayos sacan del freezer cada tanto para recordarnos lo grande y variada que es nuestra T.V.