A unos metros del Muro de los Lamentos, un judío viejo, de traje negro y barba larga y gris nos dice:
-Jóvenes, ¿rezaron por sus esposas?
-No tenemos esposa, señor -le contestamos-
-Ven, por no rezar.
Pasó el verano, y pasaron muchas cosas. Pasaron las vacaciones, y acá estamos, de vuelta. Trayendo el pan a su mesa. Como dice un paisano en la radio: "empezamos a volver".
P.D.: No sé por qué cuando escribo en el blog me sale escribir en plural, me siento un jugador de fobal.

2 comentarios:
Por qué no le aclaraste que en todo caso vos deberías rezar por tu esposo, y tu hermosa cola
Seguramente un jugador de fobal de los buenos. Puro talento lo suyo.
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