
Supongo que a Cervantes le debe de haber costado volver a escribir después de terminar el Quijote, supongo que a Picasso le debe de haber costado volver a pintar después de pintar Las señoritas de Avignon, supongo que a Ghiggia le debe de haber costado volver a patear una pelota después del gol de Maracaná, supongo. Cuando alguien alcanza lo más alto le cuesta seguir por temor a caer, supongo. Modestia aparte, confieso que me cuesta volver después del post anterior, pero vuelvo...
Era bordó. Era para él lo único que lo salvaba del mundo, de las miradas atónitas, de la cárcel, tal vez. Era bordó y era llamativo. Era bordó y era todo lo que tenía, lo único. Era su escudo, su frontera entre cuerpo y aire, su barrera de contención, su cofre, su caja fuerte, su semillero, su guarida. Lo llevaba muy pegado a él, valiente contra el viento. Lo vieron venir de lejos, le fijaron los ojos y aceleró el paso, los pies descalzos raspaban el piso y desordenaban el pedregullo. Pasó de largo mirando el horizonte. Un parroquiano comentó: "está frío para andar de calzoncillos"; desapareció con los calzones bordó corriendo calle abajo.
P.D.:En la foto, Catherine Bordeau, pronúnciese: "bordó".

4 comentarios:
¿Es una confesión maquillada?
"Era su escudo, su frontera entre cuerpo y aire, su barrera de contención, su cofre, su caja fuerte, su semillero, su guarida". Esa ennumeración me hizo pensar en Scelza.
Calzoncillo bordó...gay.
Soberbio.
El relato. No vos, Pollo.
Saludos
Muy buenos los "supongo" jaja.
Salu2.
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