
En la campaña, donde tengo mis aposentos, hay un personaje que trae alegría a algunos y tristeza a otros y no es precisamente el gordo de los regalos del 24 de diciembre. Se le llama "pata de bolsa" al sujeto que, cuando en un hogar se ausenta el hombre y la mujer queda sola, se introduce sigilosamente para coquetear con la doña. No creamos que es un violador ni nada parecido, hay evidentemente un preacuerdo o cierta aceptación por parte de la doña. El nombre "pata de bolsa" tiene varias interpretaciones, ninguna de ellas metafóricas y todas basadas en lo evidente -tiene bolsas en los pies- para los lectores menos avispados; según mi análisis: 1) se coloca las bolsas en los pies para no dejar barro o cualquier evidencia que delate su presencia, 2) se coloca bolsas en los pies para no hacer ruido, tengan en cuenta los lectores menos baqueanos que son bolsas de arpillera, ya me imagino algún pata de bolsa urbano con los pies forrados de bolsas de nailon haciendo esplendorosa alharaca ante su llegada. 3) Cuestión de tradición, si el pionero pata de bolsa consideró necesario entrar con bolsas, respetado sea. 4) Mantener los pies abrigados no sea cosa de estornudar y ser auto delator, 5) en este punto puede, el lector más dispuesto, establecer un nuevo motivo y seguir su propia aventura.
Conozco sólo versiones de hombres "pata de bolsa" pero, claro está que las mujeres ya deben de haber incursionado en la técnica.
P.D.: ojalá que nunca te pase.
La imagen es de google, lo mejor que encontré.

3 comentarios:
Jaja, cada uno protege sus fetiches como le parece...
Sauces, cuna de grandes personajes.
La arpillera me produce picazón. El algodón también. Entre otras cosas...
Jaja, qué personaje. En Mercedes estaba el "loco de la bolsa", su cometido, afanar niños. Nunca lo vi... esas cosas de los "pueblos".
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