Abrí los ojos y estaba todo oscuro, sabía que faltaban unas horas hasta que sonara el despertador y decidí ir al baño para luego poder dormir más cómodo. Me levanté a tientas en la oscuridad aunque ya sabía el camino. Fui y volví en dos minutos, como mucho. Toqué la cama para correr las frazadas y acostarme. Estaba ocupada. Alguien había tomado mi lugar. No tenía hermanos noctámbulos y era muy grande para ser el gato. Agitado, encendí la luz. Miré. Apagué la luz. Era yo. Acostado. Parado. Cerré los ojos.P.D.: Ahí va un ensayo de cuento que me vino a la cabeza el otro día. Espero que lo disfruten.

2 comentarios:
Encaró.
¿Tenés problemas esquizofrénicos?
Siga, siga, dijo Larrionda...
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