martes, 24 de junio de 2008

Prender y apagar la luz

Abrí los ojos y estaba todo oscuro, sabía que faltaban unas horas hasta que sonara el despertador y decidí ir al baño para luego poder dormir más cómodo. Me levanté a tientas en la oscuridad aunque ya sabía el camino. Fui y volví en dos minutos, como mucho. Toqué la cama para correr las frazadas y acostarme. Estaba ocupada. Alguien había tomado mi lugar. No tenía hermanos noctámbulos y era muy grande para ser el gato. Agitado, encendí la luz. Miré. Apagué la luz. Era yo. Acostado. Parado. Cerré los ojos.



P.D.: Ahí va un ensayo de cuento que me vino a la cabeza el otro día. Espero que lo disfruten.





2 comentarios:

Gurú dijo...

Encaró.
¿Tenés problemas esquizofrénicos?

Juan Marra dijo...

Siga, siga, dijo Larrionda...