miércoles, 2 de abril de 2008

Niño y oveja


El domingo pasado, cerca de mi casa, vi a un niño (si es que eso entraba en la categoría de niño) subido a una oveja que estaba atada. La golpeaba con su mano una y otra vez en la parte posterior, cual jinete a su bagual, mientras sacudía la cabeza y daba gritos cortos. Para rematarla, le había colocado un casco de moto a la oveja. El casco estaba recortado de una manera tal que la cara de la oveja salía por el agujero central y la cabeza encajaba perfectamente en la parte superior del casco, al igual que los bordes inferiores se ajustaban a la mandíbula del animal; me recordó a los cascos que se utilizan para jugar al béisbol. Mi asombro fue absoluto, no podía terminar de disfrutar ese increíble panorama. Miraba una y otra vez, tratando de discimular, no sea cosa de molestar a la fiera (al niño), trataba de no pestañar para poder meter en esos segundos la mayor cantidad posible de imágenes en mi cabeza. El contraste entre el niño desquiciado y la oveja, vieja y gorda, que se movía lentamente ante tales azotes fue magnífico, seguí de largo tratando de digerir la escena que acababa de apreciar, me fui riendo, recordando cosas similares que de niño hacía...

3 comentarios:

ichazo dijo...

Jaja...También me recuerda a sucesos de mi niñez.

P.D.: colocar un casco a un animal no.

Abrazo.

Juan Marra dijo...

Era una Elmyra en versión humana y masculina... Por lo menos tuvo piedad del bicho y le puso un casco.

Abrazo.

garota dijo...

¿Un pollo montando una oveja? Chiste fácil...