
A pesar de mi ajustada agenda, me hago un espacio para escribir y colmar así el tiempo libre de mi veintiúnico lector. En esta ocasión debo rendir honores a otro de los grandes, me debo quitar el sombrero ante semejante paladín del ingenio y la sabiduría: Richard Dean Anderson, quien ha sabido encarnar a uno de los personajes más sorprendentes de la televisión mundial. Un ser de capacidad superior. Uno de esos que nace una vez cada mil años, si nace. Es, nada más ni nada menos, el gran MacGyver. Personaje admirado por grandes y chicos, abuelas y nietas, padres e hijos, perros y gatos y puedo seguir... MacGyver estableció jurispredencia en el armado de aviones con perchas, fue pionero en la fabricación de bombas con chicles, nos educó con el ejemplo: amor por la naturaleza, solidaridad con el prójimo y un montón de principios de primera línea de Hollywood.
MacGyver disparó la venta mundial de navajas suizas; ¿quién no moría por tener una de esas que hacían de todo? Pero bueno, como buen truco comercial -supe comprobarlo- era como se dice comúnmente: "la percha", o en este caso, las manos que la manejaban.
No me podría despedir sin antes dedicar unas líneas al chiflado Jack Dalton (Bruce McGill), aventurero de los buenos; y por supuesto, Pete Thornton (Dana Elcar) que siempre se escapaba para -supuestamente- "buscar refuerzos". Bueno, espero no haberlos anestesiado con algunos recuerdos de la niñez -que por cierto sigue muy presente- y prometo ponerme un poco más filosófico en las próximas ediciones...
Un saludo y recuerden: "no traten de hacer en casa lo que hace MacGyver".

2 comentarios:
Me gusta el ritmo que va agarrando este blog. Siga, siga, dijo Larrionda...
El veintiúnico, presente.
Abrazo.
falto una especial mencion al super cool corte de pelo de mac...ese pseudo mullet, o mullet a secas, marco tendencia
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